COCINAR BELLEZA

La mesa es el escenario perfecto y la comida el medio apropiado para entablar relaciones a través de experiencias, deseablemente compartidas aunque cada vez se comparte más desde las redes sociales. Tras este hábito común -entablar relaciones a través de las experiencias- está la práctica ancestral de participar en el fuego colectivo de los grupos humanos, donde se gestaron las primeras y humanas redes sociales complejas; porque en la rutina culinaria se establecen los códigos comunitarios desde que nacemos. Formamos el sentido del gusto en contacto gracias a otras personas, en lo que es un ejercicio de sociabilidad que se mantiene a lo largo de toda nuestra vida.

Yo estoy aquí cocinando a mi manera, con mis gustos, manías, capacidades y carencias. Sin tenerte demasiado en cuenta, para serte sincero, en los primeros pasos de la creación de mi historia anual, pero siempre instando a dialogar y comunicarme contigo. O al menos transmitir desde este maravilloso lenguaje que es la cocina.

Me hice una pregunta: ¿qué rasgos de mi trabajo me hacen diferente en el mundo de la cocina? ¿cuáles me unen a los demás y con otras disciplinas?. Esta pregunta trajo multitud de reflexiones y estas al mismo tiempo derivaron en muchas preguntas. ¿Lo que hago es en sí mismo un estilo? ¿transmite emociones nuevas? ¿me transmite a mí?. Sé que detrás de todos estos años trabajo, muchas de las que he seguido han marcado caminos y abierto grandes cuestiones que han evolucionado. Sé también que hay un cierto halo de belleza estética en mis platos: “qué bonitos son sus platos”, “da pena comérselos”, “son una obra de arte” me dicen… Por suerte son expresiones comunes en mi carrera profesional, de lo cual me enorgullezco. Y estas afirmaciones que me persiguen y de las que no renuncio ni muchísimo menos -creo en la estética como un sentido a potenciar, el primero que llega al comensal-, son en ocasiones un punto de partida en la inspiración. Por lo que quise profundizar en el término Belleza que se estaba apoderando de mi estilo…

¿Puede un sabor ser bello? ¿hay belleza en la cocina más allá de la estética? ¿dónde está la belleza? ¿se puede Cocinar Belleza? ¿cuántas bellezas hay? ¿qué disciplinas son creadoras de belleza por su naturaleza? ¿puedo dialogar con ellas? y ¿con sus creadores, muchas veces artistas?

La cocina, mi cocina depende precisamente de generar encuentros, cruces entre los seres humanos, los seres reales o cosas y los seres ideales y/o las ideas. En la cocina estos tres ingredientes se emulsionan de una forma extraordinariamente creativa y permiten expresarme. Relación entre ideas, humanos y cosas, es una de las claves. Yo trato de alimentar mis emociones para alimentar las tuyas. Las que te empujaron a sentarte frente esta mesa.

Más allá de la estética, más allá de la técnica, mucho más allá de la tecnología -por supuesto-, más allá del territorio -del que soy cómplice absoluto para expresar esta obra-, más allá incluso del producto -sabiendo que es para nosotros el centro de la creación-, hay un lenguaje armónico creativo en las formas de unir los alimentos, que se aterriza sobre la mesa como un lenguaje diferencial, sensorial y bello en el paladar.

Creo en la belleza como herramienta de vida, un faro constante que evoluciona y se mueve. Me interesa crear desde la belleza y la armonía. Cocinar Belleza como lenguaje con una base intelectual e intencional que une. Asumo que bellezas hay muchas y se expresan de multitud de formas, yo también he evolucionado con ellas según mis estados de ánimos.

En mi búsqueda en torno a crear Belleza nació #CocinarBelleza.

Cocinar Belleza es una pieza documental que os invito a ver.

¿Dónde está la Belleza?

Te planteo escuchar la Belleza para así sentirla y disfrutarla.

 

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