Esta vez quiero hablaros de los momentos compartidos con Andreas Caminada en pasado, tras pasar unos días ya en Denia analizando y reflexionando sobre la experiencia.

 

Siento que hemos vivido casi dentro de un cuento de hadas en Schauenstein Schloss. Hemos hecho vida dentro de la casa/castillo de mi admirado colega en Fürstenau, Suiza, la ciudad más pequeña del mundo. Lo tenéis que conocer, es una maravilla.

¡Haber cocinado con él ha sido un grandísimo honor! Nos hemos traído un montón de recuerdos, técnicas, productos, maneras de interpretar la cocina y muchísimos momentos vividos con su familia y equipo. Tiene un proyecto maravilloso en un entorno precioso. Entre manos lleva algo muy grande y envidiable.

Los 3 días que estuvimos allí nos dieron para mucho y él estuvo dispuesto, cómo no, a enseñarnos su pedazo de mundo, era la manera de transmitirnos su ADN. Montañas, lagos (ese lago azul no se me borra de la memoria), su cocina tradicional, pero sobre todo la esencia de la casa, de su cocina actual, de producto, innovadora y armónica a raudales. Un hombre visionario, emprendedor y comprometido con unos proyectos impresionantes que van viendo la luz y que son un disfrute: Schauenstein Schloss restaurante 3 estrellas Michelin y un pequeño hotel; Remisa, Ignive con 1 estrella Michelin y hace poco hizo un pop up en St. Moritz. El próximo año inaugurará más habitaciones, un restaurante de cocina tradicional y un horno.


Tras varias horas de cocinar juntos y organizar cada detalle para la cena, pasamos una mañana intensa en cocina con prensa de todos los ámbitos y países. Fue gratificante ver el efecto llamada que tuvo nuestra visita a Suiza. Muy agradecido.

La cena fue muy intensa. Lleno hasta la bandera. Comensales del país vinieron a vivir algo único y no podíamos estar por debajo de sus expectativas. Estábamos muy concentrados. Alto ritmo de servicio, máxima exigencia y gran apoyo de su equipo. Tal vez el momento más emotivo del menú fue el reto que nos marcamos de cocinar un plato improvisado: mar y montaña, sin perder de vista la temática. Llevamos hasta allí un producto icono para Denia y para nosotros: la gamba roja, en Suiza desconocida. Él intervino con un ravioli vegetal de calabaza, con un kimchy fermentado de cabezas de gamba. La cola de la gamba la confitamos levemente en aceite de oliva virgen extra, él hizo un caldo clarificado de embutidos secos al aire en la nieve, delicado y aromático que defendía perfectamente el sabor de la gamba. La cabeza la asamos a la parrilla levemente provocando que al final degustaran también esa parte de la gamba, como es tradición en Denia. Nerviosismo y magia final de la armonía y maravilla conseguidas, aplaudida por los comensales.

Me quedo con los valores y con tantas cosas en común de ambas casas... Sin embargo somos tan distintos, y es lo mágico de todo. Este oficio es sinónimo de pluralidad. Proyectos construidos a base de pasión, esfuerzo, trabajo y dedicación. Despensa de proximidad y una forma de entender la cocina distinta.

Todo su amplio y profesional equipo fue un soporte indispensable para el éxito. A mí esta vez me acompañaron Juanfra Valiente, Carolina Álvarez, Ángel García, Giovanni Mastromarino y Andrea Arias.

Nos hicieron sentir como en casa, y ¡qué casa!

Si podéis no os lo perdáis. Es mágico. Si os gusta la nieve y la gastronomía, así como los paisajes impresionantes, ese es vuestro lugar.

Gracias Andreas Caminadas. Eres grande.

 

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